Publicado y emitido en la sección de Filosofía de la vida cotidiana El Club del Sol de Canal Extremadura Radio.
En las calles de la convulsa Atenas vivió una vez un hombrecillo, terriblemente feo, que hablaba de una luz que prendía en su interior con la misma fuerza que la electricidad en los filamentos de la bombilla de Edison. Fue condenado a muerte por decir, frente a un jurado popular, que jamás se retractaría de una idea alumbrada en su corazón. Nacía así la primera patente de la historia, la de la genuina conciencia, y también el primer héroe que no moría ni por la gloria ni por el poder.
Esta misma luz debió ser la que nació en el interior del genio de la manzana, que afirmó, convencido, que cambiaría toda su tecnología por una tarde con Sócrates. Consciente de que una vida inauténtica no merece ser vivida, Steve Job nos instó a actuar cada día como si fuese el último.
Hoy, más que nunca, seguimos estando necesitados de interiores de alto voltaje. Para la vida, no valen las bombillas de bajo consumo. Por favor, no recorten sus ideales.
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Esta misma luz debió ser la que nació en el interior del genio de la manzana, que afirmó, convencido, que cambiaría toda su tecnología por una tarde con Sócrates. Consciente de que una vida inauténtica no merece ser vivida, Steve Job nos instó a actuar cada día como si fuese el último.
Hoy, más que nunca, seguimos estando necesitados de interiores de alto voltaje. Para la vida, no valen las bombillas de bajo consumo. Por favor, no recorten sus ideales.
Raúl Fmez
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