Si hubiesen sido tres

Microrrelato emitido en el programa de radio de El club del Sol de Canal Extremadura Radio y publicado en la revista literaria "En sentido figurado", año 4, nº5, Jul/Agosto de 2011. 

Hijo del azar y de la diosa fortuna, había germinado bajo la protección de la buena estrella, aunque condenado a vivir escondido en un lugar umbrío. Invocado desde tiempos inmemoriales, su tímida existencia despertaba sorpresa y curiosidad, siendo objeto de  las más oscuras ambiciones. Abuelas centenarias cuentan que Eva lo quiso llevar consigo cuando fue expulsada del paraíso. En los húmedos bosques escandinavos las hadas lo buscan con desesperación cuando, cansadas de deshacer entuertos, acaban agotadas. Y cada año, en el día de San Patricio, los irlandeses lo persiguen para expulsar de su cuerpo los efluvios de los alcoholes malvados que ingieren.  Su posesión despierta tal deseo que reyes, emperatrices y líderes internacionales quieren tenerlo a su lado como si, bajo su protección, pudiesen deshacer, en un golpe de suerte, los grandes males de la humanidad.
Así ocurría  recientemente: el 25 de Abril de 2011 Barack Obama era interrogado acerca de tres grandes cuestiones. El presidente norteamericano intentaba poseerlo reproduciendo su imagen mentalmente y, mientras tanto, escudriñaba la manera de hacer frente a los tres avisos de la mala fortuna: ¿cómo deshacer el maleficio de una crisis provocada por la ambición? ¿cómo volver a comprar petróleo barato cuando millones de árabes se revelaban contra la pobreza? ¿cómo convencer al mundo civilizado de las virtudes de la energía nuclear mientras Fukushima era consumida por las llamas?
Nuestro personaje permanecía ajeno a las grandes cuestiones y a los avisos de la mala fortuna.  Su único anhelo consistía en salvar los tres centímetros de distancia que le separaban de sus hermanos. No sería una metáfora decir que esos tres centímetros habían determinado todas y cada una de sus soledades, ya que lo habían condenado a vivir oculto, tras una tibia ladera que convertía su existencia en un arcano.  
Ni siquiera ese lugar recóndito le sirvió para estar a salvo, pues mientras que sus congéneres crecían ganándole terreno a la maleza y se multiplicaban felizmente bajo la sonrisa indiferente de la madre tierra, su cuerpo seguía siendo buscado por miles de almas insatisfechas. Nadie sabe si fue una Eva llena de pudor, un irlandés alcoholizado o un Obama cansado de deshacer entuertos. En cualquier caso, su vida fue cercenada sin piedad, sólo por ser único en su especie.
FUE un precioso trébol de cuatro hojas, aunque él siempre deseó tener TRES.




Raúl Femez

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