Artículo emitido en la sección de Filosofía de la vida cotidiana de El Club del Sol de Canal Extremadura Radio.
Cuando seres extraerrestres estudien nuestra civilización, empezarán, sin duda, por desentrañar el significado de nuestras siglas.
Si el ser humano es el animal simbólico por excelencia, la sigla es el símbolo que mejor representa el carácter mismo de lo simbólico. Como todo símbolo, las siglas pretenden reflejar lo invisible, el pensamiento mismo. Pero como todas las palabras, a la vez que muestran, ocultan. De hecho, la propia etimología de la palabra nos enseña que el símbolo y, por tanto, la sigla, tiene algo de contraseña, de acertijo. No olvidemos tampoco que su antónimo en griego, diabalein, significa diablo, padre de la mentira. Y es que, como todas las grandes sagas de la literatura, como el propio ser humano, el símbolo, y también la sigla, no enseña todo lo que muestra.
A este respecto, no deja de ser irónico que una de las guías de lenguaje no sexista criticadas no hace mucho por los académicos de la RAE se titule MAL. Y es que, como la sigla, la mujer ha sido durante mucho tiempo un símbolo del MAL y, como el propio símbolo, valga la redundancia, una aliada del diablo.
En cualquier caso, no deja ser simbólico que este debate, el de aprender a desaprender a usar el lenguaje, se haya hecho, visible, en la portada de un periódico.
Si el ser humano es el animal simbólico por excelencia, la sigla es el símbolo que mejor representa el carácter mismo de lo simbólico. Como todo símbolo, las siglas pretenden reflejar lo invisible, el pensamiento mismo. Pero como todas las palabras, a la vez que muestran, ocultan. De hecho, la propia etimología de la palabra nos enseña que el símbolo y, por tanto, la sigla, tiene algo de contraseña, de acertijo. No olvidemos tampoco que su antónimo en griego, diabalein, significa diablo, padre de la mentira. Y es que, como todas las grandes sagas de la literatura, como el propio ser humano, el símbolo, y también la sigla, no enseña todo lo que muestra.
A este respecto, no deja de ser irónico que una de las guías de lenguaje no sexista criticadas no hace mucho por los académicos de la RAE se titule MAL. Y es que, como la sigla, la mujer ha sido durante mucho tiempo un símbolo del MAL y, como el propio símbolo, valga la redundancia, una aliada del diablo.
En cualquier caso, no deja ser simbólico que este debate, el de aprender a desaprender a usar el lenguaje, se haya hecho, visible, en la portada de un periódico.
Raúl Fmez
Comentarios
Publicar un comentario